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¿Por qué septiembre es uno de los meses con mayor actividad de huracanes en México?

26 ago
2 min de lectura

Cuando llega septiembre, la temporada de huracanes entra en uno de sus periodos de mayor actividad. En México, esto es especialmente importante porque el país está expuesto a ciclones tropicales provenientes tanto del Pacífico como del Atlántico.


Pero ¿por qué septiembre suele ser un mes tan activo?


Después de varios meses de temperaturas elevadas, los océanos han acumulado una gran cantidad de calor. Las aguas cálidas proporcionan la energía necesaria para que los sistemas tropicales puedan formarse, organizarse y, bajo condiciones favorables, intensificarse.


A esto se suma una atmósfera con mayor disponibilidad de humedad. El aire cálido y húmedo favorece el desarrollo de nubosidad y tormentas eléctricas, elementos fundamentales para la evolución de los ciclones tropicales.


Otro factor importante son las ondas tropicales, perturbaciones que se desplazan por las regiones tropicales y que pueden convertirse en el punto de partida para nuevos sistemas cuando encuentran condiciones ambientales favorables.


México puede recibir efectos de sistemas desarrollados en diferentes cuencas. En el Pacífico, los ciclones pueden aproximarse a las costas occidentales, mientras que en el Atlántico y el Caribe los sistemas pueden afectar la península de Yucatán, el Golfo de México y otras regiones del país.


Además, un huracán no necesita tocar tierra para generar efectos en México. Sus bandas nubosas pueden extenderse cientos de kilómetros y producir lluvias intensas, oleaje elevado, corrientes de resaca y otras condiciones peligrosas incluso cuando el centro del sistema permanece mar adentro.


Por eso, septiembre no significa que necesariamente habrá un huracán en una zona determinada, pero sí es un mes en el que conviene mantener un mayor nivel de atención y preparación.


Para las familias y los negocios ubicados en zonas costeras, contar con un plan de emergencia, revisar las coberturas disponibles y mantener recursos destinados a una posible contingencia puede marcar una diferencia importante cuando un ciclón se aproxima.


La temporada de huracanes no se puede controlar, pero sí podemos prepararnos para enfrentar sus posibles consecuencias.


En Wilma creemos que mantenerse informado es el primer paso. La prevención financiera y la preparación anticipada pueden ayudar a proteger lo que más importa cuando las condiciones cambian.

 
 
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