¿Puede un huracán afectar tu ciudad aunque nunca toque tierra?
Un huracán no necesita tocar tierra para afectar una ciudad.
Cuando seguimos la trayectoria de un ciclón tropical, es común concentrarnos en el punto donde se encuentra su centro o en la posible zona de impacto. Sin embargo, el tamaño de un huracán es mucho mayor que su ojo y sus efectos pueden extenderse cientos de kilómetros.
El ojo permanece sobre el mar, pero sus bandas exteriores pueden alcanzar la costa y generar diferentes condiciones peligrosas.
¿QUÉ PUEDE OCURRIR AUNQUE EL HURACÁN PERMANEZCA EN EL MAR?
Uno de los primeros efectos que puede llegar a las costas es el oleaje elevado. La energía generada por los fuertes vientos sobre el océano puede producir grandes olas que alcanzan playas y zonas costeras incluso cuando el centro del huracán permanece mar adentro.
Las lluvias también pueden extenderse mucho más allá del ojo. Las bandas externas de un ciclón pueden producir precipitaciones intensas en zonas que se encuentran fuera de su trayectoria directa, aumentando el riesgo de inundaciones, encharcamientos y desbordamientos.
Los vientos representan otro factor importante. El campo de viento de un huracán puede abarcar una zona muy extensa, por lo que una ciudad puede experimentar ráfagas fuertes aunque el centro del sistema se encuentre a una distancia considerable.
Además, las corrientes de resaca pueden convertirse en un peligro importante para quienes se encuentran en las playas. Incluso un huracán lejano puede generar condiciones marítimas peligrosas debido a la energía que transmite al océano.
¿POR QUÉ LA DISTANCIA AL OJO NO LO DICE TODO?
La distancia entre una ciudad y el ojo del huracán es solo una parte de la historia. También es necesario considerar el tamaño del sistema, su intensidad, su trayectoria, la dirección de los vientos y las condiciones del océano.
Por esta razón, encontrarse fuera de la trayectoria directa del centro no significa necesariamente estar fuera de los efectos del ciclón.
Una tormenta puede mantenerse sobre el océano y, aun así, provocar lluvias, oleaje elevado, vientos fuertes o corrientes peligrosas en una ciudad costera.
¿QUÉ DEBEMOS HACER?
Durante la aproximación de un ciclón, es importante consultar los avisos de las autoridades meteorológicas y de Protección Civil, incluso cuando el pronóstico indique que el centro permanecerá lejos de la costa.
También conviene evitar actividades marítimas cuando existan condiciones peligrosas, mantenerse alejado de playas durante periodos de oleaje elevado y seguir las indicaciones locales.
Para los negocios ubicados en destinos costeros, la preparación también debe contemplar posibles interrupciones aunque no exista un impacto directo. Cambios en la actividad turística, cierres preventivos, lluvias intensas, daños menores y dificultades logísticas pueden generar pérdidas incluso cuando el huracán nunca toca tierra.
La prevención comienza por entender que un huracán es mucho más que su ojo.
En Wilma creemos que no solo debemos preguntarnos “¿va a tocar tierra?”, sino también “¿hasta dónde pueden llegar sus efectos?”. Mantenerse informado y prepararse con anticipación puede marcar la diferencia cuando un ciclón se acerca.
Fuentes:
NOAA
National Hurricane Center (NHC)
CONAGUA
Servicio Meteorológico Nacional (SMN)




